miércoles, 10 de julio de 2019

Fealdad

No quiero ser feliz de nuevo,
ni reír para permitirlo todo,
prefiero este gris adecuado,
este olor a casa vacía recién pintada,
este cielo de las 4 sin azules,
y no prometer prismas en el ocaso.

Y si sonrío para ocultar la iniquidad,
para evitar el dolor que guarda esto que has hecho,
prefiero este gesto duro,
esta noche de insomnio,
y este dolor, que por lo menos me acompaña y no me deja.

En esto consiste mi fealdad,
ya se ha manifestado,
no hay atavíos,
ni lamentaciones,
tampoco tengo ya, más propósitos en contra de ella.

jueves, 15 de octubre de 2015

La Herida

Poesía es respirar por la herida.
Leopoldo de Luis.


Si vuestra herida es, sencillamente,
una simple lesión de los tejidos
penetrante o contusa,
una ofensa a la piel originada
por violencia exterior,
más o menos extensa o lacerante,
más o menos profunda... la solución es fácil: una cura
con la asepsia debida,
una limpia sutura realizada
por un buen terapeuta,
y sólo os quedará la cicatriz.
O ni siquiera eso: puro olvido.

Mas si la herida oculta su amenaza
en hondos laberintos,
y extiende la espiral de su amargura
por secretas regiones, invadiendo
los huecos intangibles, las calladas
raíces de lo humano,
lenta será la lucha, imposible
su exacta curación.
Habitará en vosotros como un huésped
cercano y duradero,
sangre será de vuestra propia sangre,
testimonio implacable del latido.
Con el tiempo será la compañera
de tristes aventuras:
quizá lleguéis a amarla porque os ame
con su aterida voz, con la certeza
de su tenaz caricia.
Y algún día
despertaréis sin miedo respirando
por ella, y en su imperio
quedará encarcelada vuestra vida.
Aunque os ciegue su llanto, aunque os pese
su carga de dolor.
Porque sólo seréis lo que ella os duela.

(De "Los sigilos violados")

lunes, 15 de junio de 2015

Dejarse dejar¡

Será que el problema de no superar las tusas, no está en el tan martillado, aconsejado y manoseado "dejar ir", sino en el, nunca mencionado, penumbroso y vergonzoso ¿dejarse dejar?

Porque nadie que busca la piel de otro, a no ser que ya su piel sea tan cobarde, lo hace para quererse ir. En cada caricia, cada palabra dicha en medio del aliento de un beso, cada uña y su contacto, se mete la esencia de lo que somos y queremos: ese beso interminable al despedirse, ese chiste del que siempre nos reímos, esa compañia que siempre nos hace pensar cosas nuevas, posibilidad de crear situaciones de agarre, distancias mínimas que puedan contar una historia.

Yo siempre que he puesto mi piel, aunque no lo haga en ese mismo instante, siempre dejo mi memoria, mi sangre, mis pensamientos ya sean retrospectivos entre recuerdos, ya sean de futuro comprometiendo algunos sueños, que vaa¡¡ todos los sueños. Sí, aunque no sea en el instante, siempre está ahí mi ser, las lecturas de la tarde, los compromisos del trabajo, la silueta de una mujer debajo de un dintel y encima de ella la luz agonizante de una tarde que la espera, mientras que al arribo su amante le sonríe.

Y en la penumbra de esa misma tarde, que da paso a la bruma nocturna de una noche untada de invierno atemorizante, el amante no sonríe, ni aparece, ni llama, ni deja un mensaje por whatsapp aunque aparezca en línea. y ese es el momento en el que te llega toda la basura que has leído en los estados de facebook y te dices: Déjalo ir¡

Pero la verdad, y tu la sabes, es que en ese momento no eres el sujeto de la oración, porque no es tuya la acción del verbo, y por más que quieras otra cosa, alguien está decidiendo por tí: puedes llamarlo, escribirle, implorar con un hola "desprevenido" su respuesta deficiente. Pero es simple, no eres el sujeto de esa oración, no tienes el poder de decisión, y es justo cuando (si fueras sensata la mayor parte de las veces) deberías relajarte, bajar las poco decorosas armas que has pulido en tus últimos 15 años de experiencias similares y sin forcejear con el destino, tan sabio e implacable, que te lleva tanta y tanta ventaja por haber dejado transcurrir eternidades entre sus naguas: Rendirte, dejarte dejar¡¡

Yo creo que es más confortante para el espíritu, aunque lo sea menos para el ego, entregar esa decisión al que en realidad quiere ejecutarla, dar la posibilidad de decidir, hacerse un lado para que la voluntad del otro fluya, y no engañar el deseo al tratar de controlar un sentimiento del que aún no somos dueños, porque le pertenecemos. En ese dejarse, está inscrito de manera reflexiva, el acto que no es imperativo, el acto que comprende la naturaleza de todos los deseos, y en ese dejar, la posibilidad de matizar la furia con la que discurren nuestros días agitados de tanta ideología.




viernes, 27 de marzo de 2015

martes, 24 de marzo de 2015

De atardeceres¡¡¡

Quien dijo que el compromiso se materializaba en un sí a las pretensiones de meter a alguien en el futuro...Hoy rompí con el silencio de seis meses en los cuales no creaba una entrada para este Blog, el motivo ayer.

He sido Xenofobica lo confieso, me molestaba ver a esos turistas mochileros de mugre hasta el pelo luciendo sin asomo de reparo sus chancletas de baño en las escaleras del metro, y en secreto los he repudiado.

Pero linda es la vida que te da lecciones en empaques no deseados y oportunidades en personas jamás esperadas. Ayer, un mochilero, jardinero, suizo, politizado contra su estilo de vida, que dejó el césped crecido en su natal Oberriden y se vino al trópico a comer piña, naranja, mango y banana y a caminar por mi florecida América, me mostró que todo puede ser nuevo cuando se empieza por repeler el prejuicio, que como diría Bjork todo esta lleno de amor, y que él recorrió kilometros y kilometros de camino para que entre otras cosas un lunes festivo yo pudiera sentir, vivir, soñar lo que no me he permitido en una década entera. El amor de lo furtivo, de lo no poseído, de lo intensamente vivido

Ruedi es un hombre que siempre sonríe, pero que reconoce que es dura la vida en su país, que para vivir hay que respirar y que para respirar hay que pagar, que siempre trabaja y que lo único que le hace feliz en las noches y los fines de semana es tener una cocina, y que en los viajes ese ha sido su ritual de conquista, su lenguaje de amor, su punto de encuentro con los pasajeros de su recorrido, porque al fin y al cabo el permanece, y los que nos vamos somos nosotros.

Y en una tarde, entendí que nunca había tenido nada ver con nadie realmente, que había un ego que salía por mi al encuentro con los otros, mientras yo me quedaba muerta de miedo viendo como ese yo que no era yo actuaba ante los demás, él me hizo entender que la suavidad al tacto es la mejor manera de decir quiero estar contigo con mi mente, con mi cuerpo y con mis sentidos, y que no tengo que hacer las posturas del reconocimiento y del compromiso para que sea feaciente una verdad de conexión más allá de las posibilidades de permanecer. Que alguien que te ve realmente en tu búsqueda puede ser sincero contigo, y no dejar pasar dos madrugadas en ascuas en el teléfono, que hay personas que destruyen lo que tocan y otras que haciendo lo mismo vienen y te arman otra vez, en una hora, en una tarde, en un beso que puede resultar completamente milagroso. que las palabras no son lo que significan sino lo que comunican, porque no era el spanglish el que nos hacia comprender sino nuestras más profundas rebeldías, quizá las heridas que el estaba sanando sin saber que un día antes del encuentro que yo había decidido que se terminaba un ciclo, el de esperar por quien no se debía.

Viajeros que traen poesía en forma de cocina y ricas recetas en besos sin sentencias de compromisos, tardes de risa con un diccionario y una búsqueda de verbos sinónimos que resultaron absurdos a la hora de explicar lo que ya de antemano ambos sabíamos, tarde streicheln, pastas y vino aireado.

Gracias Ruedi¡¡ Buen viaje









sábado, 11 de octubre de 2014

De madrugada

Todo comienza con Aute y su "alba" y Casiopea que me trae siempre al lugar de la ensoñacion.



Eran tristes seres abatidos por los ritos cotidianos de una vida controlada. La puesta del sol marcaba el tempo orquestado por los astros para su descanso y la madrugada imponía un deber en sus destinos. Pero no por mucho tiempo, pues la súbita luz de un teléfono silenciado que palpitó sobre sus párpados cansados, se encargó de cruzar sus palabras en el compas segundeante entre la noche y la mañana.

Detrás de la palabra, la piel y detrás de la piel el fluido deseo que desprendieron sus cuerpos. Ninguno de los dos suponía que la vigilia agotaba algo más que su sueño; detrás de ella saltaban a contraviento, como exorcizados, los lugares aprendidos para el goce; y en lugar de ellos se sobreponían reintentadas esperanzas de dejarse sorprender por el momento. La penumbra de la noche proyectaba con ímpetu sus rebeldías pero el amanecer las matizaba de nuevo en el mal interpretado papel de la cordura.

No, no esperes un final de esta historia, ni amores materializados en citas y flores... Esta es una historia de temporalidades claroscuras, de madrugadas que atraviesan cuerpos a través de un tecleo, una voz o un espejo. Esta es una historia de noches transcurridas y transformadas en la tenue luz de la aurora escandalizada. Esta es una historia de cuerpos que desaprenden rutinas letales y se atreven el uno sobre el otro, uno deseando al otro, uno en silencio frente al otro, uno distante y olvidado del otro, a recibir cada vez "de otra manera" la misma madrugada.

lunes, 1 de septiembre de 2014

Huída

Habían atravesado la capa de nubes y un sol radiante bañaba todo el interior del avión. La respiración agitada y en sus miradas, como en el perfil de las casas sobre el mar calmo, se proyectaba la sensación de una culpa ajena, una responsabilidad no evadida sobre lo que el polvo y el olvido penetrarían hasta desaparecer. El privilegio no es escaso, es caprichoso, sus cuerpos lo sabían mientras flotaban silenciosos sobre el aire que desterrando el fuego jugaba con el sol a consolarlas; irónico privilegio sobrevivir al bombardeo compartiendo a escondidas el espacio con aquellas milicias entrenadas para hacerlas desaparecer; y mientras la luz invadía el recinto sus miradas ideaban cómo salir para no morir más.