Y como piedra la ciudad también se construye en mi piel, se construye en mis 28 años de vida en la casa que más voy a querer siempre, la casa que tiene 35 o más años que yo, la casa que me ha enseñado todo lo que sé sobre como habitar el espacio, la ciudad, el barrio, la vida.
Crecí viendo crecer la ciudad y su urbe metropolitana, viendo como cada vez se escondía el cerri Picacho, porque delante de nosotros crecía la propiedad de los pobres, la propiedad desordenada y resistente, heterotopica de los que vivimos en un barrio de periferia; crecí pensando que eso estaba mal, que la evolución de lo urbano debería de conducir a casas hechas por experto: arquitectos e ingenieros, que las casas que construían las gentes estaban dotadas de cierta atmósfera de anarquía y mal gusto con el que se debía combatir; ese absurdo ideal de progreso que tuve que respirar por haber crecido en la década de los 90, en la implosión más salvajes formas de vivir la relación con el dinero y con la propiedad: El neoliberalismo.
Afortunadamente la vida me deparó un camino diferente, fui a la universidad y no estudié la forma científica de hacer las casas pero si la forma cientista de ver la vida de quienes las habitan; y hoy puedo decir que fue menos eso que vivir en esta espacio que hoy habito lo que me impulsa a escribir estas lineas.
¿Qué es el hábitat, la casa, la vivienda sino el espacio material de aquello que llamamos vida?. El hombre antiguo y medieval representaba en su casa el despliegue de si mismo construía su casa como una proyección de su carne, de su corporeidad y representaba en ella el mundo al cual pertenecía, la casa se constituía como la extensión de su práctica cotidiana; Senet advierte que las casas atenienses, usualmente de un solo piso, estaban hechas de piedras y de ladrillos cocidos y que la mayoría de las casas combinaban la vida familiar y la laboral ya fuera como tiendas o como talleres.
El hombre moderno y sobre todo el hombre de la modernidad capitalista entendió la casa como propiedad y la propiedad como riqueza, y el construir como la forma mediante la cual podía usar la casa, la vivienda, el hábitat para acumular... y fue justo allí cuando comenzó ese proceso en el cual generación tras generación, siglo tras siglo se nos viene cayendo la piel, esa lepra que nos hace impuros, en la que nuestra carne ya no es parte de la piedra, y justo ahí comienza nuestro drama, nuestra tragedia, lo que hoy habitamos y como lo habitamos.
Hace dos años salí de mi casa a colonizar el mundo de la modernidad, deslumbrada por la oferta de un espacio individualizado y homogéneamente embellecido me lancé a la aventura de vivir en el último piso de un edificio pequeño cerca al centro de una pequeña gran ciudad; y allí entendí - aunque sólo hasta este momento vengo a comprender - que el espacio condiciona mi relación con el mundo, que polvo soy y en polvo me convertiré y que tener sobre que establecerse, tener un terruño, es ser tierra es juntar materia con materia, y que las construcciones modernas, esos edificios que nos elevan del contacto directo con el suelo, desnaturalizan esa relación del hombre con la materia y las virtualizan en una serie de imposiciones de la forma en como se debe habitar un espacio: silenciosa, ordenada y disciplinadamente; cuantas personas deben estar ahí y cuales son las temporalidades de su uso.... y en la búsqueda frenética por poseer terminamos siendo poseídos por la cuota del banco, de la administración, por el sistema de vigilancia, por el miedo a ser robados, marionetas de la especulación sí, marionetas del sector inmobiliario.
Y es que justo cuando me enteré del derrumbamiento de la torre 5 en el edificio SPACE de El Poblado debido a problemas constructivos, el sábado 13 de octubre a las 10:30 de la noche, justo en este instante estaba leyendo un libro sobre la transformación urbana de París del siglo XIX, sobre como la especulación del sector inmobiliario llegó a ser tan alta que mientras la población en la década de 1860 crecía un 11% la propiedad en el oeste Burgués de París crecía un 27%; y la pregunta que surgió fue? que pasa entonces en la Medellín del siglo XXI, fuentes oficiales parecen indicar que mientras el stock de viviendas aumentó entre 2011 y 2012 el 2,7% la población sólo creció el 1,0% lo que indica que el auge de la construcción no responde a una necesidad de reducir "el deficit de vivienda" sino a los más elementales y viles vicios especulativos del sector inmobiliario, ese mismo que te dice donde tienes que vivir, en que cantidad de metros cuadrados, cuantos hijos debes tener, que parte de la ciudad puedes contemplar, con que materiales debes terminar, y que tipo de relaciones con los otros debes establecer, si ellos mismos que demuelen tu casa y te venden seguridad en una torre de 22 pisos.
¿Qué derechos tiene el hombre de hoy al espacio horizontal?... ¿a mirar al frente y encontrar una edificación que no lo aplaste en su soberbia altura?. ¿Podríamos tener casas a la medida de nosotros, a nuestro juicio y nuestra estética y a la justa medida de lo que realmente queremos, ¿de lo que nos parece importante, bello, verdadero real y trascendente?. ¿Será que puedo tener mas de un hijo, más de un perro, una huerta, un jardín sin una deuda creciente en el banco? podría usted señor inmobil- i- ario dejarme habitar los años que haya de habitar esta tierra pasajera de manera tal que yo pueda verme y ver a mi familia a mis vecinos y a mis amigos como algo más que los de arriba, los de abajo los de al lado.
Hoy mientras cruzaba el puente del metro miré en un acto de amor y de arrepentimiento las luces del morro de la parte del norte oriente obrero donde vivo y las sentí tan bellas, tan mías; sólo vi un edificio gigante que disonaba: aquel que llamándose España construyó la firma Moreno en aquel gobierno urbano de corte progresista y sentí que cada luz diferente proyectaba un espacio donde de manera implícita estaba escrita la firma de los zapatas, los Marín, los Agudelo, los Meneses, los Jaramillo, los Roldan... y cuando llegué a mi casa pude ver en ella la firma Patiño y me sentí profundamente agradecida de cada espacio que habito, de la fachada en ladrillo estilo románico, de los arcos arabescos, de las pilastras, de las habitaciones, de los patios de las escaleras de la casa que mi abuelo pensó ladrillo a ladrillo sin haber recibido clases nunca de arquitectura y de ingeniería, pienso en él todos los días cuando miro mi casa y me pregunto -¿podré construir como él un sueño de vida colectiva?
miércoles, 16 de octubre de 2013
jueves, 10 de octubre de 2013
Disto de mi...
Yo por mi parte, desde que me conozco si se puede decir que conocerse es describirse en una realidad tan fugaz como la de este tecleo al compás de la prisa de la noche, siempre he estado amando, he mutilado mi cuerpo para repartirlo a las aves y aún vivo…
Y a la primera persona que amé fue a un gato, que murió con su cara destrozada, me gusta contar esta historia porque fue mi primera representación del amor; y cuando escribo la palabra representación no puedo evitar decirte que siempre he hablado enredado incluso cuando escribo, se me llena la lengua de conceptos mientras pienso lo que siento… de hecho pienso más de lo reglamentario, hablo más de lo prudente y amo un poco menos de lo infinito. Pero cuando cierro mis ojos en la noche soy monja y soy puta, me entrego a todos y a todo; imagino que no soy más que piel dispersa por todas las esquinas del mundo.
He sido carne, piedra, árbol flor y pájaro he perseguido colibrís, me han devorado las bestias y los osos vienen de vez en cuando a jugar en mi jardín; vivo en la ciudad que derrama sangre y smock y para evitar el dolor usualmente me voy e invoco a los espíritus de la montaña y del tiempo, y puedes preguntarme muchas cosas y no te escucho por la sencilla razón de que no quiero bajar.
Invierto muchas horas al día vigilándote esculcando en los cajones de tu inconsciente, queriendo saber la verdad, por eso cuando busques mis ojos los encontrarás en el patio, porque vivo la vida desde el solar… mientas esculco cada habitación de tu casa para salir a jugar en el jardín.
Pero más allá de todas estas insulsas palabras que me desnudan… quiero decirte que aún no te encuentro que espero salir a tu acecho y dominarte, que tantas horas al día hago tantas cosas solo porque me mueven hacía ti, mientras tanto déjame seguir evitando la muerte mientras escribo en un tecleo improvisado esta prólogo de mi historia.
Y a la primera persona que amé fue a un gato, que murió con su cara destrozada, me gusta contar esta historia porque fue mi primera representación del amor; y cuando escribo la palabra representación no puedo evitar decirte que siempre he hablado enredado incluso cuando escribo, se me llena la lengua de conceptos mientras pienso lo que siento… de hecho pienso más de lo reglamentario, hablo más de lo prudente y amo un poco menos de lo infinito. Pero cuando cierro mis ojos en la noche soy monja y soy puta, me entrego a todos y a todo; imagino que no soy más que piel dispersa por todas las esquinas del mundo.
He sido carne, piedra, árbol flor y pájaro he perseguido colibrís, me han devorado las bestias y los osos vienen de vez en cuando a jugar en mi jardín; vivo en la ciudad que derrama sangre y smock y para evitar el dolor usualmente me voy e invoco a los espíritus de la montaña y del tiempo, y puedes preguntarme muchas cosas y no te escucho por la sencilla razón de que no quiero bajar.
Invierto muchas horas al día vigilándote esculcando en los cajones de tu inconsciente, queriendo saber la verdad, por eso cuando busques mis ojos los encontrarás en el patio, porque vivo la vida desde el solar… mientas esculco cada habitación de tu casa para salir a jugar en el jardín.
Pero más allá de todas estas insulsas palabras que me desnudan… quiero decirte que aún no te encuentro que espero salir a tu acecho y dominarte, que tantas horas al día hago tantas cosas solo porque me mueven hacía ti, mientras tanto déjame seguir evitando la muerte mientras escribo en un tecleo improvisado esta prólogo de mi historia.
lunes, 7 de octubre de 2013
Relatos de una ex- cribiente
Quien quiere leer un escrito largo?
Hoy en el apogeo de las redes sociales que reproducen grandes tradiciones de pensamiento en unas cuantas palabras rápidas al acceso de un clic, en la lectura al calor de los 30 primeros segundos del micro hondas, en el agua caliente sin el primer hervor, quien quiere detenerse a soplar el vapor caliente de la tetera, quien concibe agarrar un pocillo sin orejas y la vida sin la velocidad de no más de 140 caracteres en una frase rápida que de una respuesta a lo que muchos comentan pero pocos viven... el ejercicio de la escritura se agota, de que sirve tanto texto si sólo puedes reproducirlo.
Y aquí vuelvo otra vez, al superficial ejercicio de escribir las cosas fútiles de la vida, de reproducir lo representado en la realidad virtual, si¡¡ de eso les voy a hablar.
Ayer en la tarde tuve una conversación con un chico, pero nunca lo vi, la conversación fue en facebook, ¿qué si lo conozco en materia orgánica?, sí, el fue novio de una compañera del colegio de una prima, sí¡¡ lejana relación. El hecho es que él fue el que empezó; me agregó en una de esas páginas de xxxxx solteros a las que he recurrido en momentos de extrema aburrición... bueno allí cuentan historias formidables, de amores eternos que surgieron al calor de una extraña conversación sobre motores de autos de los 80, aquellas que yo miro con desconfianza¡¡¡ el hecho es que él parecía bastante entusiasta, mostraba interés en conocerme, es evidente que la palabra café tiene una estrecha relación semiótica con la palabra cita.
Con el paso de los días dejó de escribir, hasta que un día lo encontré en FB lo agregué y decidí comenzar a hablarle "Gran error" dirán las puristas lectora de Aló y de Fucsia (estoy incumpliendo los 10 mandamientos para no espantar a un hombre y quedarme sola, y ser el hazme reír de mis amigas que compran forever 21 por internet) ; pero yo sólo obedecí a mi condición de mujer del siglo XXI adulta, autónoma, educada, soltera y trabajadora. Hablar, dirigir la palabra buscar la palabra que se había perdido en aquellos días de xxxx solteros. Nunca me pregunté que pensaría él de mi o que podría inferir de mis acciones, las naturalicé, asumí que las relaciones interpersonales entre un hombre y una mujer jóvenes, adultos, educados en las ciencias sociales y humanas fluirían de una manera casi espontanea: Error 404, la interpretación del masculino fue ¡Muero de amor por ti¡ mis saludos rompehielos y el interés por saber un poco más de su tesis, fue interpretado como "busco marido"; no sé como ni por qué pero dí las señales equivocadas¡¡¡ quería conocer un poco más a una persona que se parecía un poco a mí, en sus búsquedas académicas y literarias y todo terminó convirtiéndose o mejor convirtiéndome en una etiqueta que en vez de decir "SE BUSCA" se ganó el epíteto "QUE BUSCA".
Sí, ayer en la tarde tuvimos una charla, (el lector debe entender por charla, aquel sonido del teclear que suena a la distancia y que al aproximarse a la fuente de tal ruido, solo puede apreciarse la figura de un humano ligeramente encorvado sobre su teclado, inclinado en una penitente genuflexión hacia la pantalla del ordenador) una de esas charlas que comienza metafórica y termina desastróica, sí una de esas¡¡ quiero omitir detalles, mis compañeras de trabajo los tienen todos, el hecho que quiero resaltar en este largo e inaportante escrito, es que extraño las épocas de la guerra de trincheras, la guerra de las tácticas y las estrategias, cuando todo el cuerpo militar de un ejercito se volcaba contra el otro y disparaba casi al azar, donde toda su corporeidad se desplegaba en una lucha de vida o muerte... en la guerra moderna se usan unidades virtuales bien entrenadas por frases de Facebook retorcidas de cliché, capaces de hacer el mismo trabajo de forma más limpia y eficaz... No hubo disparos, ni trincheras, ni cascos, ni bellos uniformes a la hora de una cita pseudo amorosa sólo una cobarde frase masculina y leáse bien: una frase escrita: "si estas interesada en mi, no quiero novia ni encarretes ni nada por el estilo"... ahhhh¡¡¡¡ esos dardos militares que se envían desde el ciberespacio... no puedo negarlo, no estaba preparada para esta forma de combate tan moderna, para este ataque militar sorpresa, este hombre no me dejó ni respirar¡¡¡
y sí... vuelvo a mis páginas¡¡¡ vuelvo al uso de mi condición de mujer nacida en el siglo XX pero hecha mayor de edad en el siglo XXI, vuelvo a mi blog, con cinco años más de experiencia y otros cuantos masculinos recorridos, buscando denunciar las injusticias de un mundo gobernado por el miedo que nos impide encontrarnos con la simple excusa de encontrarnos, de hacernos la guerra de frente, de dispararnos entre las trincheras de la realidad y no lazarnos bombas atómicas desde el anonimato, desde la cómoda postura de no estar mirando a los ojos.... y pues yo que también aprendo rápido, con la facilidad de un solo clic lo borré de la lista de mis amigos... eliminar al enemigo nunca fue tan fácil.
Hoy en el apogeo de las redes sociales que reproducen grandes tradiciones de pensamiento en unas cuantas palabras rápidas al acceso de un clic, en la lectura al calor de los 30 primeros segundos del micro hondas, en el agua caliente sin el primer hervor, quien quiere detenerse a soplar el vapor caliente de la tetera, quien concibe agarrar un pocillo sin orejas y la vida sin la velocidad de no más de 140 caracteres en una frase rápida que de una respuesta a lo que muchos comentan pero pocos viven... el ejercicio de la escritura se agota, de que sirve tanto texto si sólo puedes reproducirlo.
Y aquí vuelvo otra vez, al superficial ejercicio de escribir las cosas fútiles de la vida, de reproducir lo representado en la realidad virtual, si¡¡ de eso les voy a hablar.
Ayer en la tarde tuve una conversación con un chico, pero nunca lo vi, la conversación fue en facebook, ¿qué si lo conozco en materia orgánica?, sí, el fue novio de una compañera del colegio de una prima, sí¡¡ lejana relación. El hecho es que él fue el que empezó; me agregó en una de esas páginas de xxxxx solteros a las que he recurrido en momentos de extrema aburrición... bueno allí cuentan historias formidables, de amores eternos que surgieron al calor de una extraña conversación sobre motores de autos de los 80, aquellas que yo miro con desconfianza¡¡¡ el hecho es que él parecía bastante entusiasta, mostraba interés en conocerme, es evidente que la palabra café tiene una estrecha relación semiótica con la palabra cita.
Con el paso de los días dejó de escribir, hasta que un día lo encontré en FB lo agregué y decidí comenzar a hablarle "Gran error" dirán las puristas lectora de Aló y de Fucsia (estoy incumpliendo los 10 mandamientos para no espantar a un hombre y quedarme sola, y ser el hazme reír de mis amigas que compran forever 21 por internet) ; pero yo sólo obedecí a mi condición de mujer del siglo XXI adulta, autónoma, educada, soltera y trabajadora. Hablar, dirigir la palabra buscar la palabra que se había perdido en aquellos días de xxxx solteros. Nunca me pregunté que pensaría él de mi o que podría inferir de mis acciones, las naturalicé, asumí que las relaciones interpersonales entre un hombre y una mujer jóvenes, adultos, educados en las ciencias sociales y humanas fluirían de una manera casi espontanea: Error 404, la interpretación del masculino fue ¡Muero de amor por ti¡ mis saludos rompehielos y el interés por saber un poco más de su tesis, fue interpretado como "busco marido"; no sé como ni por qué pero dí las señales equivocadas¡¡¡ quería conocer un poco más a una persona que se parecía un poco a mí, en sus búsquedas académicas y literarias y todo terminó convirtiéndose o mejor convirtiéndome en una etiqueta que en vez de decir "SE BUSCA" se ganó el epíteto "QUE BUSCA".
Sí, ayer en la tarde tuvimos una charla, (el lector debe entender por charla, aquel sonido del teclear que suena a la distancia y que al aproximarse a la fuente de tal ruido, solo puede apreciarse la figura de un humano ligeramente encorvado sobre su teclado, inclinado en una penitente genuflexión hacia la pantalla del ordenador) una de esas charlas que comienza metafórica y termina desastróica, sí una de esas¡¡ quiero omitir detalles, mis compañeras de trabajo los tienen todos, el hecho que quiero resaltar en este largo e inaportante escrito, es que extraño las épocas de la guerra de trincheras, la guerra de las tácticas y las estrategias, cuando todo el cuerpo militar de un ejercito se volcaba contra el otro y disparaba casi al azar, donde toda su corporeidad se desplegaba en una lucha de vida o muerte... en la guerra moderna se usan unidades virtuales bien entrenadas por frases de Facebook retorcidas de cliché, capaces de hacer el mismo trabajo de forma más limpia y eficaz... No hubo disparos, ni trincheras, ni cascos, ni bellos uniformes a la hora de una cita pseudo amorosa sólo una cobarde frase masculina y leáse bien: una frase escrita: "si estas interesada en mi, no quiero novia ni encarretes ni nada por el estilo"... ahhhh¡¡¡¡ esos dardos militares que se envían desde el ciberespacio... no puedo negarlo, no estaba preparada para esta forma de combate tan moderna, para este ataque militar sorpresa, este hombre no me dejó ni respirar¡¡¡
y sí... vuelvo a mis páginas¡¡¡ vuelvo al uso de mi condición de mujer nacida en el siglo XX pero hecha mayor de edad en el siglo XXI, vuelvo a mi blog, con cinco años más de experiencia y otros cuantos masculinos recorridos, buscando denunciar las injusticias de un mundo gobernado por el miedo que nos impide encontrarnos con la simple excusa de encontrarnos, de hacernos la guerra de frente, de dispararnos entre las trincheras de la realidad y no lazarnos bombas atómicas desde el anonimato, desde la cómoda postura de no estar mirando a los ojos.... y pues yo que también aprendo rápido, con la facilidad de un solo clic lo borré de la lista de mis amigos... eliminar al enemigo nunca fue tan fácil.
lunes, 1 de diciembre de 2008
Como un pez
Como un pez
Como un pez que debajo del agua
Se mueve nervioso al ritmo de su cardumen
Y sale a flote a mostrar sus colores
Tal vez lo mueve el deseo de ser acechado, seguido y presado.
Este pez busca que sus repetidos días sean gratificados con un anzuelo que morder
Un pescador insistente, y paciente
Que se mueva con él como buscando la muerte
Él arriba en el viento, ella abajo en el agua danzando con su piel escarlata.
El pez privado de la unión carnal,
Busca el éxtasis en la muerte
Sorbiendo el último halito de vida en el aire alucinógeno,
Y se mueve cadencioso y escurridizo por el estanque
Mientras llega su oportunidad.
Carolina
Como un pez que debajo del agua
Se mueve nervioso al ritmo de su cardumen
Y sale a flote a mostrar sus colores
Tal vez lo mueve el deseo de ser acechado, seguido y presado.
Este pez busca que sus repetidos días sean gratificados con un anzuelo que morder
Un pescador insistente, y paciente
Que se mueva con él como buscando la muerte
Él arriba en el viento, ella abajo en el agua danzando con su piel escarlata.
El pez privado de la unión carnal,
Busca el éxtasis en la muerte
Sorbiendo el último halito de vida en el aire alucinógeno,
Y se mueve cadencioso y escurridizo por el estanque
Mientras llega su oportunidad.
Carolina
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